TURISMO PROVINCIA DE SALAMANCA

(Ciudad de Salamanca - Webs Pueblos Salamantinos)

 
 

A escasa distancia del centro de nuestro país, sustentando la histórica frontera que nos separa del vecino Portugal, en terrenos de poniente, aguarda al viajero unos de los territorios más sorprendentes y variados de España. Cuando llegan hasta nuestros oídos referencias a Salamanca se vienen a nuestra mente imágenes de la Plaza Mayor y Universidad, del Puente Romano y las Catedrales, así como, de estudiantes y Palacios, de la Casa de las Conchas, de Patrimonio Mundial de la UNESCO y Capital Europea de la Cultura...

Pero Salamanca, felizmente, es mucho más.

 

LOS ARRIBES DEL DUERO

Profundos valles encajados configuran el paisaje del noroeste salmantino. Los cursos fluviales que los surcan descienden presurosos para entregar sus aguas al padres Duero. Este, entregarán sus aguas al vecino territorio portugués, en La Fregeneda, después de haber descendido más de 600 m. en un cauce domesticado por la mano del hombre.

La Configuración de estos valles y las peculiares condiciones climáticas que encierran favorecen la consecución de un medio natural de características completamente mediterráneas. La flora y la fauna, alcanzan altísimos valores de biodiversidad, conviviendo en armonía con un uso ancestral del medio, respetuoso con el entorno.

Tierras benignas y feraces, han presentado una prolífica ocupación histórica que queda patente en numerosos vestigios arqueológicos, en prácticamente todos los municipios de la comarca.

Por todas estas cuestiones, y las que referiremos a continuación, podemos asegura que nos encontramos ante uno de los espacios de mayor espectacularidad y atractivo de Salamanca.

Son numerosas las opciones que se le presentan en su visita. Castros recuperados como el de Yecla de Yeltes, dólmenes, restos romanos, necrópolis y estelas, se ubican próximos a unos de los paisajes más espectaculares de España. Balcones y picones le permitirán asomarse al río Duero, allá abajo, en el fondo de profundos y escarpados arribes. Antiguos caminos y vías férreas abandonadas, como la de La Fregeneda, le ofrecen la posibilidad de aventurarse entre angostos túneles y airosos puentes.

Iglesias, monasterios abandonados y castillos le acompañarán en su viaje y devenir. Y tras el esfuerzo, no dude en regalarse con queso puro de oveja regado con caldos del lugar, elaborados con uvas. Una buena comida dejará paso, sin duda, a cualquiera de las delicias de la repostería local donde la almendra alcanza verdadero protagonismo. Que unas buenas perronillas, repelaos, piñonate, queso de almendra, obleas o mantecadas le sirvan de idóneo colofón.

 

CIUDAD RODRIGO, SIERRA DE GATA Y CAMPO CHARRO

Reúnen estas comarcas las tierras del occidente provincial, lugares de históricos enfrentamientos y luchas territoriales donde la frontera se desplazó, en repetidas ocasiones, ahora hacia el Reino de España, otras hacia el de Portugal.

Su carácter estratégico influyó decisivamente en la consecución de los numerosos acontecimientos bélicos que sufrieron estos parajes hasta el mismo siglo pasado.

Profundas huellas permanecen en su historia, en su monumentalidad y su idiosincrasia. No obstante, la realidad transforma, hoy en día, a este espacio rayano en una puerta abierta a Portugal, como una interesante proyección de nuestra provincia hacia el Atlántico, en una Europa sin fronteras.

Magníficas fortificaciones y plazas abaluartadas, desde el siglo XVII, se dispersan por la frontera hispano-lusa con carácter más intimidatorio que propiamente belicoso. Sus idénticas características arquitectónicas responden a la adaptación militar, a los modelos defensivos de la arquitectura abaluartada, también conocida por sistema Vaubam, por se éste su mayor y más digno representante.

La ciudad amurallada de Ciudad Rodrigo, declarada Conjunto Histórico, el Fuerte de La Concepción en Aldea del Obispo y la vecina ciudad portuguesa de Almeida con buena muestra de ello.

Paisajes montuosos, ribereños y sierras de mediana altitud, conforman su variado espacio geográfico, caracterizado por cobijar algunos reductos naturales en perfectos estado de conservación. Especies animales en peligro de extinción, en otros lugares de Iberia, conviven en estas tierras compartiendo, en muchas ocasiones, territorios lusos e hispanos.

La abundante precipitación que recibe el terrazgo, por encima de las medias provinciales, contribuye e ala frondosidad de sus bosque y a la prodigalidad de sus cursos fluviales.

La Sierra de Gata aglutina en un solo topónimo otras muchas serrezuelas con entidad propia en estos lugares. La Sierra de la Canchera, la de Villasrrubias y la de Jálama, son algunos de los nombres que reciben las últimas estribaciones del Sistema Central antes de adquirir nacionalidad portuguesa en tierras de la Sierra de Malcata.

Comarcas como El Rebollar, el Campo de Azaba, el Campo de Agadones y parte del Campo Charro, con algunos de los paisajes más identificadores y auténticos de Salamanca, completan estos parajes que les animamos a conocer.

 

SIERRA DE BÉJAR

Paisajes nevados, corrientes de agua que descienden presurosas por empinadas calles serranas, tupidos castañares, pintorescos pueblos con una arquitectura tradicional, adaptada a los rigores del medio, castillos y murallas. Éstas son algunas de las muchas sorpresas que se esconden a lo largo del territorio que presentamos.

El macizo occidental del Sistema Central, la Sierra de Béjar y de Candelario, emergen de la penillanura salmantina, en su característica forma alomada, inconfundible para los salmantinos. Éstos, desde la capital, en los días claros, perciben la llegada del invierno contemplando las primeras nevadas en sus cumbres.

La abundancia de corrientes fluviales que atraviesan valles y laderas dan lugar a variadas masas boscosas que, en otoño y primavera, se transforman en una inigualable mosaico de colores.

Espacio ocupado por primitivos pobladores, se ve surcado en su historia, por calzadas romanas, cañadas y veredas ganaderas, que aprovechan el único paso natural del Sistema Central, el denominado Corredor de Béjar, para conectar el norte y sur de la meseta.

Entre ellas, destaca sobremanera la Calzada Romanan de La Plata. Esta vía de comunicaciones servía de nexo de unión entre las ciudades de Mérida y Astorga.

Aún hoy, su trazado es perfectamente perceptible en muchos lugares de estas comarcas de Entrecierras y Sierra de Béjar; lo que permite su recorrido descubriendo antiguas losas, alcantarillas, quitamiedos, miliarios fuertes completaban una de las obras civiles más importantes de la hispania romana. No lo dude mas y sumérjase en esta aventara, sabedor de la notable oferta de servicios con la que cuenta este espacio.

 

SIERRA DE FRANCIA

Sin duda alguna, nos encontramos ante uno de los lugares de más honda tradición turística de toda la provincia. Sus excelentes espacios naturales, su rica arquitectura tradicional, su acervo popular plagado de fiestas y costumbres de gran riqueza y plasticidad; su variad gastronomía y oferta artesana y, sobre todo, sus gentes, completan un conjunto armónico que ha provocado atracción especial hacia la denominada Sierra de Francia.

Esta comarca la conforman una serie de alineaciones montañosas, de no muy elevada altitud, que alcanzan sus altas cumbres en la emblemática Peña de Francia con 1.723 y la cercana Hastiala con 1.730 m.

Este conjunto montaraz, surcado por multitud de ríos y arroyos, ocupa el sector central de las alineaciones montañosas meridionales de la provincia.

En su curiosa denominación se reúnen distintas leyendas y singulares explicaciones. Entre todas ellas destaca la que alud}e a antiguas repobladores traídos, desde tierras del noreste, por Raimundo de Borgoña, en tiempos del Alfonso VI. Francos, astures, vascos... se asentarían en estas tierras del sur de la meseta. La abundancia de topónimos, apellidos y nombres referidos a estos orígenes, parecen conferir veracidad a esta explicación.

La gran variedad paisajística y patrimonial de esta comarca; sus innumerables propuestas de descanso y solaz a la orilla de los numerosos ríos y caozos que surgen por doquier, la fragosidad de sus bosques y valles que invitan a adentrarse en paseos tonificantes; la hospitalidad de sus gentes, cobijadas en pequeños pueblos de singular belleza..., nos motivan a recorrer estas tierras pausadamente.

Imprescindible será la ascensión hasta el monasterio de Nuestra Señora de la Peña de Francia, verdadera atalaya del sur de Salamanca y tierras cacereñas. Del mismo modo que la visita a alguna de las localidades declaradas. Conjunto Histórico o a cualquier otra.

Le aseguramos que en la usted elija encontrará sobrada justificación al viaje. La excelencia del medio y sus múltiples recursos ofrecen una inacatable sucesión de senderos y caminos que harán la delicia del paseante, en busca de monasterios y ermitas olvidadas o recónditos valles.

Deje que le impregne la maya y la fascinación de tan privilegiado espacio.

 

 

 
 

 

(Ciudad de Salamanca - Webs Pueblos Salamantinos)

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